Sobrevivir a una campaña electoral tóxica
El coste emocional de la polarización política: cuando la lucha por el poder desplaza la vocación de servicio público y acaba generando desgaste psicológico en la ciudadanía.

Indignación, doble vínculo y salud psicológica
Existe una forma silenciosa de desgaste emocional que no nace del exceso de trabajo ni de las exigencias de la vida cotidiana, sino de la exposición continuada a un entorno social percibido como conflictivo, impredecible o incoherente. Ocurre cuando el espacio público, que debería facilitar el diálogo, la representación popular y la construcción de acuerdos, se convierte en un escenario dominado por la confrontación, el etiquetado, la simplificación de los problemas complejos, la descalificación sistemática en la persona que representa el rival político, y la normalización de la lógica de la batalla permanente.
Todo esto puede ser interpretado como un indicador de deterioro de determinados mecanismos de cooperación, deliberación y confianza institucional. Las actitudes propositivas, el diálogo, el consenso, la creatividad y el trabajo por el bienestar común desde los distintos roles (gobierno y oposición) han sido sustituidos por el "y tú más" o por el "si votas a X, sufrirás una tempestad bíblica". Se obliga al ciudadano a votar al mal menor, o bien a votar en contra de otros partidos en vez de hacerlo a favor del que represente su ideario político.
Si en los últimos años has experimentado cansancio psicológico, desilusión, irritabilidad o la necesidad de desconectarte de la actualidad, probablemente no se trate únicamente de una reacción individual. Desde la psicología relacional sistémica entendemos que las personas no desarrollan sus emociones de manera aislada, sino dentro de redes de interacción que incluyen a la familia, la comunidad, las instituciones y el clima social más amplio.
Cuando el entorno colectivo se caracteriza por elevados niveles de polarización, incertidumbre y contradicción comunicativa, el malestar no permanece únicamente en la esfera política. También puede traducirse en consecuencias emocionales, cognitivas y relacionales para quienes viven inmersos en ese contexto.
Cuando la política afecta al sistema nervioso: manifestaciones psicológicas frecuentes
La exposición continuada a mensajes alarmistas, discursos polarizados, la instrumentalización demagógica de casos puntuales pero mediáticos y conflictos públicos permanentes puede activar mecanismos de estrés similares a los que aparecen ante otros contextos de incertidumbre prolongada. Primero hubieron campañas electorales, luego pre-campañas, y hemos llegado a un punto en que se vive un clima de campaña electoral desde el ecuador de las legislaturas.
Ansiedad e hipervigilancia
Cuando los acontecimientos sociales son presentados en términos extremos o catastrofistas, el sistema nervioso puede permanecer en un estado de alerta constante. Aparecen preocupación excesiva, tensión muscular, dificultades para desconectar mentalmente o una sensación persistente de amenaza.
Desasosiego e inseguridad existencial
Muchas personas describen una sensación difusa de inquietud difícil de explicar. No siempre existe un problema concreto en su vida personal, pero experimentan la impresión de que las reglas sociales se vuelven cada vez más inciertas, contradictorias, ambiguas o cambiantes.
Saturación emocional y desconexión
Ante una avalancha continua de información conflictiva, el organismo puede recurrir a estrategias defensivas de distanciamiento. Algunas personas dejan de seguir la actualidad; otras experimentan apatía, indiferencia aparente o una sensación de agotamiento emocional que les impide implicarse.
Pérdida de sentido y cinismo defensivo
Cuando se percibe una discrepancia reiterada entre los discursos públicos y las acciones observables, puede aparecer una forma de desencanto que erosiona la confianza institucional y la capacidad de mantener expectativas positivas sobre el futuro colectivo.
Hipótesis sistémica: la espiral circular del deterioro político y ciudadano estaría actuando como "la máquina de la polarización".
Para comprender el origen de este malestar, es necesario mirar la interacción entre los representantes políticos y la ciudadanía no como una línea recta (causa-efecto), sino como un bucle de retroalimentación circular. Lo que observamos con frecuencia son procesos circulares de influencia mutua. Este bucle no depende exclusivamente de líderes, partidos o ideologías concretas. Se trata de una dinámica relacional que puede aparecer en contextos políticos muy diversos y que termina afectando tanto a los actores institucionales como a la ciudadanía.

Desde una perspectiva sistémica, la reacción emocional de la ciudadanía no constituye únicamente una consecuencia del comportamiento político, sino que también puede convertirse en un elemento que refuerza y legitima nuevas estrategias de polarización y manipulación comunicativa, cerrando así un proceso de causalidad circular.
A. El Síndrome de Hubris* y la pérdida de contacto con la realidad
En la cumbre del poder, es frecuente que la clase política desarrolle el llamado Síndrome de Hubris*: un un constructo propuesto por Owen y Davidson para describir determinados patrones de funcionamiento asociados al ejercicio prolongado del poder, caracterizado por la arrogancia, la sobreestimación de la propia capacidad, el desprecio por la opinión de los demás y una progresiva desconexión de los problemas reales de la calle.
Inmersos en entornos políticos y comunicativos altamente autorreferenciales, y rodeados de equipos que tienden a reforzar determinadas interpretaciones de los hechos, algunos líderes pueden ir distanciándose progresivamente de la experiencia cotidiana de la ciudadanía. y rodeados de asesores de imagen también inmersos en una interpretación de la realidad progresivamente alejada de la experiencia ciudadana, los líderes dejan de ver a ciudadanos con necesidades y pasan a ver métricas de intención de voto..
B. Las dinámicas comunicativas de la manipulación
Para sostener su propia desconexión, el político recurre a estrategias que alteran la percepción de la población:
El 'doble vínculo' informativo: Gregory Bateson teorizó esta trampa comunicativa donde una figura de autoridad envía mensajes abiertamente contradictorios (afirmar una línea roja ética un día y la postura contraria al siguiente). Esto genera un cortocircuito cognitivo en el ciudadano, cuya reacción natural para no sentirse vulnerado es la desafección. El objetivo último del doble vínculo es bloquear el receptor del mensaje, porque su cerebro no puede procesar dos informaciones contradictorias al mismo tiempo. Bateson propuso inicialmente esta teoría en el marco de la investigación sobre la esquizofrenia (del griego clásico: schizein (σχίζειν) > romper + phrēn (φρήν) > mente + -ya > sufijo que indica patología), pero actualmente se interpreta sobre todo como una descripción de determinadas dinámicas comunicativas.
El trauma del incumplimiento y la muerte de los programas electorales: Cuando las promesas electorales no se materializan y las justificaciones ofrecidas son percibidas como insuficientes o poco consistentes, la confianza institucional tiende a deteriorarse. La ciudadanía suele detectar estas incoherencias. Analizar programas electorales deja de tener sentido: la mente optimiza energía y descarta un documento percibido como documento percibido como carente de credibilidad o eficacia.
C. La respuesta reactiva del ciudadano y el cierre del bucle
El ciudadano saturado de incoherencia y desamparo ético reacciona desde las emociones primarias: indignación, cinismo o rabia. Así, el acto de votar deja de ser propositivo ("qué proyecto quiero para mi sociedad") y se convierte en punitivo ("a quién necesito castigar para frenar esta amenaza").
D. La trágica legitimación del político
Aquí se cierra la trampa sistémica: al ver a la sociedad atrapada en el miedo, la rabia o el voto de castigo, los políticos alimentados por el Síndrome de Hubris* interpretan que "a la población no le importan los programas ni la honestidad, solo las emociones y las etiquetas de tribu". Esta conclusión les legitima para reforzar sus estrategias de construcción del relato, profundizar en la polarización y retorcer las normas del juego político. El deterioro de la clase política y la reacción en cadena de los ciudadanos se alimentan mutuamente en una espiral destructiva.
El efecto psicológico más relevante del doble vínculo no suele ser la discrepancia en sí misma, sino la sensación de que resulta imposible construir una representación coherente de la realidad.
El riesgo de la desconexión mutua
Otro aspecto relevante desde la psicología relacional es que la desconfianza tiende a generar más desconfianza.
Los responsables políticos pueden interpretar la indignación ciudadana como una respuesta impulsiva o emocional. La ciudadanía, por su parte, puede interpretar determinadas decisiones institucionales como señales de distancia o falta de autenticidad.
Cuando ambas interpretaciones se retroalimentan, aumenta la sensación de desconexión entre representantes y representados, reforzándose una espiral de recelo mutuo que puede llevar a bloquear la cooperación y el diálogo.
Cómo proteger la salud emocional en contextos de polarización
Regular la exposición informativa
Mantenerse informado es importante, pero la exposición continua a contenidos diseñados para captar atención emocional puede aumentar significativamente los niveles de estrés. Si sientes que un político te genera emociones intensas, desconfía de él.
Diferenciar información de activación emocional
No todo contenido político busca informar. Aprender a distinguir entre hechos, opiniones y mensajes diseñados para provocar reacciones emocionales constituye una habilidad fundamental de autocuidado psicológico.
Conservar el pensamiento complejo
La realidad social rara vez se reduce a categorías absolutas. Desarrollar una mirada matizada ayuda a disminuir la reactividad emocional y favorece decisiones más conscientes y racionales.
Cuidar los espacios relacionales cercanos
Las relaciones personales constituyen uno de los principales factores protectores frente al estrés social. Preservar conversaciones respetuosas y vínculos basados en la cooperación ayuda a contrarrestar los efectos de la polarización.
(*) La palabra hubris (o hybris) proviene del griego antiguo ὕβρις (húbris), que significa desmesura, insolencia, arrogancia o violencia desenfrenada.
Reflexión final
La salud mental no depende únicamente de lo que sucede en nuestro mundo interior. También está profundamente vinculada a la calidad de los entornos relacionales en los que participamos. Cuando el espacio público se vuelve especialmente polarizado o conflictivo, es normal experimentar cansancio, frustración o desconfianza.
Sin embargo, proteger nuestra salud psicológica no implica retirarnos del mundo ni volvernos indiferentes. Significa desarrollar la capacidad de participar en la vida colectiva sin quedar atrapados por dinámicas que alimentan el miedo, la indignación permanente o la pérdida de sentido.
La verdadera resistencia psicológica consiste en conservar la capacidad de pensar con claridad, relacionarnos con respeto y actuar de acuerdo con nuestros valores incluso cuando el entorno invita constantemente a reaccionar desde la confrontación.
Nota metodológica
Bateson, G., Jackson, D. D., Haley, J., & Weakland, J. (1956). Toward a Theory of Schizophrenia. Behavioral Science, 1(4), 251-264. Trabajo fundacional donde se formula la teoría del doble vínculo como patrón comunicativo basado en mensajes mutuamente incompatibles. [en.wikipedia.org], [link.springer.com]
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Bowen, M. (1978). Family Therapy in Clinical Practice. Jason Aronson. Texto fundamental para entender los fenómenos de transmisión emocional y reactividad sistémica en grupos humanos.
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Durkheim, É. (1893/2001). La división del trabajo social. Ediciones Akal. Analiza cómo los cambios sociales acelerados pueden debilitar los mecanismos de cohesión colectiva. [es.wikipedia.org], [soztheo.com]
Owen, D., & Davidson, J. (2009). Hubris Syndrome: An Acquired Personality Disorder? A Study of US Presidents and UK Prime Ministers Over the Last 100 Years. Brain, 132(5), 1396-1406. Trabajo que propone el concepto de síndrome de hubris asociado al ejercicio prolongado del poder. [es.wikipedia.org], [bmj.com]
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Kesner, L., Juríčková, V., Grygarová, D., & Horáček, J. (2025). Impact of Media-Induced Uncertainty on Mental Health: Narrative-Based Perspective. JMIR Mental Health. Analiza cómo la incertidumbre sociopolítica amplificada por los medios de comunicación puede afectar al bienestar psicológico. [pmc.ncbi.nlm.nih.gov]
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Enric Soler
Psicólogo especialista en disfunciones relacionales familiares.

